EL ORDEN QUE FUNDO ES EL DE LA VIDA - Antoine De Saint-Exúpery

 

EL ORDEN QUE FUNDO ES EL DE LA VIDA

—Yo fundo el orden, —decía mi padre. Pero no según la simplicidad y la economía. Porque no se trata de ganarle al tiempo. Qué me importa saber si los hombres serán más gordos si construyen graneros en vez de templos y acueductos en vez de instrumentos de música; porque al despreciar una humanidad mezquina y vanidosa aunque sea opulenta, me importa conocer primero de qué hombre se tratará.

Y aquél que me interese será el que se haya bañado largamente en el tiempo perdido del templo, y contemplado ociosamente la vía láctea que ensancha, y haya ejercitado su corazón en el amor por el ejercicio de la plegaria que no tuvo respuesta (porque si la respuesta pagara la plegaria el hombre sería aun más mezquino) y en quien haya resonado a menudo el poema.

(...) ”Porque el tiempo que economizo en la construcción del templo, que es navío que se dirige a algún lado, o en el embellecimiento del poema que hace resonar el corazón de los hombres, será preciso que lo emplee en ennoblecer antes que en engordar la especie humana. Y, por consiguiente, inventaré los poemas y los templos.

”El orden que fundo, decía mi padre, es el de la vida. Porque digo que un árbol está en orden, a pesar de que sea a la vez raíces y tronco y ramas y hojas y frutos; y digo que un hombre está en orden, a pesar de que tenga un espíritu y un corazón, y no esté reducido a una sola función, como sería la de arar o la de perpetuar la especie, sino que a la vez ara y reza, ama y resiste al amor y trabajo y descansa y escucha las canciones de la noche.

(...) Para crear el orden creo un rostro que amar.

 

(De la Nota 65)